Nada más que el amor que
nadie cree por locura, olvidando sentidos por cantos de magia. Realmente es la
vela la que arde y el tiempo lo que sufre. Prosas contundentes que el vuelo y
el aleteo de la mente procura. El alcohol hacer ver sonidos que el sueño no
permite que descubras. La locura olvida y se va por la puerta más lejana.
Porque nunca voy a olvidar lo que he vivido, porque el sol sienta bien tras
llorar a la noche y sus estrellas; estrellas que dan cuerda a mi mente cuerda
para volcarme en insomnio, a modo de guía en el disparate.
Por eso mi mente es
espina y yodo que irrita; por eso mi vida es quiebra y amor, una cosa lleva a
la siguiente. Fundido en aquello que duerme con nosotros. Soñar con un grifo de
agua salada y beber de allí una, y otra, y otra vez… Otra vez más el vientre tierno, el corazón
beodo y mi cabeza de seda.
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