Te doy mi inspiración, mi
esencia y mis poesías ya que tú no me enseñas nada y quieres que lo sepa todo.
Desaparecer en cada sonido y dejar que el prado en su vista lejana ahogue
nuestras flores. Luego esperar a que los gritos de la tarde y la cerveza baje
por la tráquea quebrando el fino muro que hace que nuestras palabras no
saboreen. Las letras, letras son. Y en casa sílaba una lección.
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