Desde que el ser humano es consciente
de que lo es, siempre ha buscado una forma de vivir segura, donde poder
cobijarse y expandirse como animal en este mundo.
El ser humano necesita vivir bajo un
techo y cuatro paredes. Si entendemos esta proposición genérica de una manera
menos literal, se entiende este techo como lugar absoluto. Históricamente, el
ser humano no puede vivir a la intemperie ni en este mundo ni en el “más allá”.
Para ello se inventan estos lugares absolutos tales como el cielo, el paraíso,
el infierno (técnicamente es un antítesis de lugar absoluto, aunque realmente
lo es)…
Estos lugares absolutos surgen como
sublimación del ser humano ante situaciones que no puede afrontar mediante su
propia existencia. En esto se basa la historia occidental, en una serie de
sublimaciones del propio ser humano contra el ser humano.
Estas sublimaciones conllevan grandes
globalizaciones que afectan a la manera de pensar y de vivir de toda una
sociedad. Si Esparta no hubiese vencido a Atenas, Sócrates no se hubiese
sublimado debido a la situación represiva que vivía diciendo: “Si la polis no nos cobija, nos cobijará el cosmos”. Si Petrarca se
hubiese acostad con doña Laura, la poesía seguramente no existiría como existe
hoy día. Estos son ejemplos de sublimaciones trascendentales en nuestra
historia. La cultura nace por sublimación.
Por cada sublimación o serie de
sublimaciones existe, se crea o se modifica el lugar absoluto para todos los
ámbitos. Para explicar esto es mejor recurrir a las mencionadas
globalizaciones. El ejemplo de Sócrates y el cosmos daría lugar a una serie de
acontecimientos que derivan en la primera globalización que se extendería hasta
el Renacimiento. Es mucho tiempo para un periodo tan diverso, pero realmente
fue la idea del cosmos lo que condicionó la cultura y el pensamiento hasta
Petrarca y los renacentistas. Sublimar es racionalizar miserias tanto
presentes como futuras.
Durante el periodo del Renacimiento y
el Barroco se gestó la revolución del pensamiento de Kant y el auge germano en
materia filosófica, política, literaria… Goethe, Schiller, Holderling, Novalis,
Nietzsche… Esta sería la segunda gran globalización en nuestra historia
mencionando los precedentes renacentistas y barrocos.
Todo pasó del cosmos al imaginario
con Kant y esto llevó a muchos filósofos –Nietzsche, Schopenhauer- a terrenos
críticos con aquello que habían abandonado llamando a todo lo anterior, en
palabras de Nietzcshe, “la historia de un
error”.
Con esto, el concepto de lugar
absoluto cambia y pasa al propio ser humano. Pero el ser humano es un animal
simbólico, por eso las grandes construcciones como catedrales o monumentos,
obras literarias o la revolución industrial emergente durante esta segunda
globalización, son parte del cambio en el pensar, y por lo tanto, cambio en el
lugar absoluto. Se piensa que todo es un manifiesto de la conciencia o del espíritu.
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