Siento deseos del brillo
de ese amor gaseoso e intangible pero que está ahí. El corazón en un puño. Los
ojos frente al filo del folio, a punto de tocarse para que ambos sangren letras
recordando así que ambos pueden sangrar. Penas que guardan cada falange y
jaulas para aquellas fobias de aquellos que escriben. Efímera pluma que gotea
pasado, recuerdos y canciones que es mejor no escuchar…
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