Tras el hechizo contingente de la memoria suprema, abstraída -por qué o por quién, lo cual no me complace-, tras esto escondo esa verdad fulminante y sobrecogedora. Verdad que presupone sentimientos de toda condición; sentimientos desesperados por ese aroma nostálgico; por ese hechizo lanzado al vacío. Allí abajo nos veremos junto con ríos vertidos por ojos montañosos. Ríos subyugados por manantiales imperecederos. Proyectamos estigias al mundo que nos rodea y circunscribe. Estigias de cristal puro y fino, como para danzar sobre ellas y destruirlas. Transparencia bajo suburbia. Verborrea melancólica. Desgarradora para las lenguas y sus dientes. Saliva que cae como maquillada convirtiéndola es míseros esputos. Condenados a tragar esos esputos.
Condenados a nadar por ese río...
No hay comentarios:
Publicar un comentario