No dormí en toda la noche. Lo logré cuando la dona se marchó a trabajar. Tenía la cama para mí, en soledad. De repente noté los cigarrillos caer, así lo digo. Sentí como caían en cascada a mis pupilas y plas, y ella con su champú en spray, tantas prisas y yo me quedo dormido justo cuando deja dinero en la mesa, que vaya a comprar y coma.
Me quedé algo dormido cuando se cerró la puerta y el piso estaba en soledad. Lo primero que pensé "¿Qué habrá para comer?"
Veo el dinero en la mesa. Ahora debo contestar a esa pregunta mientras me pongo los pantalones, una camiseta que hay a los pies de la cama, y coloco mis chanclas marrones y duras como un jefe final de ya se sabe el juego, y marcho al Hipercor:
allí hay aire acondicionado.
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