El
viaje desaparece, cada paso en falso.
Romántico
como Cadalso bajo el frío que acontece.
Si
por mi sangre corre hielo,
si
al fin mis rodillas tocasen el suelo,
vería
la fina capa que rodea tus huesos.
Y
te adormeces. Meciendo tus estalactitas
para
darme muerte, pero yo pienso en mi suerte.
Quizá
perdí el norte por esta brújula marchita;
esta
válvula que palpita y me hace creer en duendes.
El
frío desaparece cuando viajo por sus melenas.
De
esas que leo, que me hacen escribir espantos.
Esperpento
de aquel valle del que no me acuerdo.
Cuando
me ato cuerdas al momento.
El
viaje desaparece… Desapareciendo.
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