Para cuando todo se disuelva,
los rascacielos llegarán antes a su destino.
Las oficinas dejan de ser ventanas iluminadas.
Para cuando todo se disuelva,
las marquesinas únicamente habrán separado una parada de la siguiente.
Los buseros seguirán sin dar el cambio y los asientos buenos estarán cogidos.
Para cuando todo se disuelva, y empeore,
el color del crepúsculo dejará de ser rosa y dejará de importar,
y los cigarros únicamente marcan el camino a casa.
Para cuando todo se disuelva, y no haya más que fango,
los besitos serán marcos bonitos para otras fotos,
las mañanas ya no empiezan al salir el Sol.
Para cuando todo se disuelva, y sea definitivo,
habrá de llover sobre las estatuas para bañar lápidas,
habrá que ser barro, y disolverse con la tierra sobre la que se lloró.

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