Morimos con cada palabra
y ventilamos nuestras lenguas. Un estado emocional que defina mi suelo para así
palpar el aire de aquel horizonte; de aquella página escrita a fuego en mis
ojos. Me vuelve loco la idea de pensar en el olvido de todo lo que ha pasado.
Si me asomo en el espejo aún me pongo nervioso y vuelvo a soplar la silueta de
tu nariz. Un beso sería la divina condena. Los años pasan para los soñadores y
las horas pasan para la gente como yo. Bendigo el mundo en el que habito.
Escritos.Poesías. "Para enmendar una indiferencia natural, me situaron a media distancia entre la miseria y el Sol." Albert Camus.
lunes, 12 de octubre de 2015
jueves, 27 de agosto de 2015
Agonías y Maravillas. Parte 6.
Notas dispersas entre las
hojas de un verano caluroso. En mis pies; frescura tierna de vagos recuerdos
que ahora me asombro reconociéndolos. Cada noche una hoja que cae allá donde se
junta la arena y la roca; allá donde el frío nos abrigue y las altas copas de
los árboles nos expongan a las constelaciones.
-Hace frío… vámonos a
casa.
Silencio. Ahora el camino
helado me toma de la mano.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Agonías y Maravillas. Parte 5.
Repleto de estrellas, el
cielo llora vino y whiskey. Contradecir al tiempo y a mi sed. Dibujar el final,
sentenciar el final y volver a tener alas. Reloj que marca al soldado caído y
al día muerto. Música, alma y cemento ocre. Cazar violines entre el mar rosado;
latido marcado y paso dubitativo.
Morir en las notas de esa
música celestial que sale amplificada por la voz de alguien que no siento. Con
el tiempo todos nos hacemos poetas y escribimos versos parecidos a los que yo
escribo, solo que algunos no lo escriben y se ahogan. Se ahogan entre letras
sin tinta.
jueves, 2 de julio de 2015
El sujeto de vidrio en la sociedad del cansancio y la transparencia.
El sujeto de vidrio nace como acontecimiento social en este
post-modernismo lingüístico que se ha creado dentro del lenguaje lógico. Este
tipo de sujeto nace tras la ceguera e incertidumbre que brinda el futuro. El
sujeto en cuestión es una proyección de una sociedad que pertenece a la
depresión y al cansancio, todo ello envuelto en una transparencia totalitaria y
en un bombardeo informativo. Esta “dictadura” de la libertad –más bien
libertinaje- escudada en transparencia social, significa; control, violencia
gratuita, terror a decir lo no políticamente correcto, destape y desnudo, culto
al ego, obviedad más que erotismo y misterio, subjetivismo que acaba por
desinstalar a lo objetivo, etc… Todo esto que lleva nuestra actual sociedad
sirve al sujeto como material con el que construir su mundo de vidrio. La
sociedad cansada y transparente proyecta sujetos cansados y transparentes.
El sujeto de vidrio es aquel que sin una ideología; sin la
interiorización de discursos puramente lingüísticos; sin prácticas dogmáticas
escogidas en un ambiente lingüístico reivindicativo y difuso en contra del
lenguaje tanto formal como natural en el que dicho ambiente, también es
lenguaje; sin todo esto, el sujeto de vidrio no es nada. Necesita de esto para
ser alguien y sentirse completo. No es más que el fruto de una sociedad
post-moderna y estética.
El individuo entra entonces, una vez se ha formado el recipiente de
vidrio y se ha moldeado acorde con la estética y lingüística utilizadas, en una
llamada hiperactividad ausente.
Este concepto se refiere al
comportamiento de compartir y actuar de manera masiva con aquello que ha acogido de
manera constante aunque vacía. No existe originalidad en el discurso que el
sujeto escoge y muestra como novedoso o como único. Juega en los límites del
lenguaje para una satisfacción propia en forma de ataques lingüísticos al
propio lenguaje, lo cual es como tirar piedras a tu propio tejado. Todos sus
actos dependerán del vidrio tras el que el sujeto se esconde. Hiperactividad
que no conduce a nada más que a confrontación
y autocomplacencia. El vidrio es frágil y el sujeto acaba por
romper el recipiente para que fabrique otro de diferente forma y color, pero
seguirá siendo de vidrio.
Si aplicamos el lenguaje al sujeto de vidrio, nos encontramos con que gran
parte de los discursos actuales seleccionados, no son diferentes de cualquier
sistema lingüístico que se haya utilizado. Simplemente es un cambio de
significado o una valoración diferente de la lingüística; es un cambio de color
del cristal. La palabra dogma no es aplicable al sujeto, pero sí las prácticas
dogmáticas, es decir, llevar tu vida y tus actos acordes a un pensamiento o discurso arbitrario sin importar el resto, incluso pisoteando al resto. El discurso y la interiorización de la lingüística escogida
dependerá del conocimiento que se tenga del lenguaje y sus límites.
El sujeto de vidrio, en resumen, es una persona que no se vale por sí
misma –de manera social e intelectual-. Su aprendizaje lingüístico ha sido
insuficiente y se proyecta en discursos o personas que portan los discursos
para así rellenar esa insuficiencia. Ese espacio se acaba vaciando para dejar
paso a otro discurso, a otro recipiente
de otra forma y de otro color. Siempre será cambiante e incluso en ocasiones
rozará lo absurdo. Su contenido es totalmente maleable. Únicamente logrará
dejar de ser de vidrio cuando pueda romper el recipiente por sí mismo. Eso será
difícil que ocurra, ya que creen que todo lo que hacen, lo hacen por sí mismos.
miércoles, 17 de junio de 2015
La condición y consecuencias de la sublimación humana. Segunda parte.
Desde Kant hasta prácticamente la
actualidad, se ha ido produciendo cambios significativos en nuestra manera de
ver y de pensar el mundo. Sin duda la crisis del lenguaje de comienzos del
siglo XX, Ludwig Wittgenstein, ambas guerras mundiales y los avances
tecnológicos y científicos han sido los factores que han modificado nuestra
visión del mundo. Hoy en día existe la llamada tercera globalización, que busca
otro método de cobijo para el ser humano, otro lugar absoluto. Lo hemos podido
hallar en el mundo virtual, en la virtualidad. Esto implicaría que en lo
virtual y la ciencia digital habríamos encontrado a nuestro “Dios” -al igual que en la Grecia clásica, la Edad
Media y en el auge de Kant habrían encontrado al suyo-. Como ya se ha dicho anteriormente,
por cada sublimación/globalización existe un nuevo Dios o lugar absoluto. Una
nueva interpretación.
Entonces en la actualidad que es más
real, ¿la propia realidad o lo irreal (virtual)? Qué es más importante, ¿el
edificio o el plano del edificio? A diferencia de las otras globalizaciones,
nuestro cobijo –lugar absoluto- no nos cobija como tal. Lo virtual no nos
cobija, ya que la virtualidad es nuestra realidad misma. Nos basamos en
prótesis técnicas para representar lo virtual, simplemente usamos instrumentos
de nuestra realidad. A esto se le llama Post-modernidad.
Es una época que no quiere definirse
como ha pasado con otras anteriormente. Simplemente somos lo que viene después
de lo moderno. Por eso durante esta tercera globalización –en donde no queda
clara cuál ha sido la sublimación- que se está dando con lo virtual; el sujeto
y la masa se entremezclan. Si el lugar absoluto que siempre ha existido ahora
es lo virtual, sería falso. Lo virtual no es más que una proyección
holográfica de nuestra realidad. ¿Dónde queda pues nuestro lugar absoluto? Están en el anonimato, en el
desconocimiento del individuo sobre otros individuos. Los lugares absolutos
ahora son los aeropuertos, las grandes plazas, las grandes ciudades… aquellos
lugares donde no eres nadie; donde eres uno más entre la masa, por eso lo
virtual, la red, nuestras redes sociales son una imitación de nuestra realidad.
En la realidad eres uno entre tantos, en lo virtual también lo eres.
Todo esto nos lleva a vivir en un presente
absoluto donde no miramos nuestro futuro y miramos el pasado de manera
crítica para interpretarlo. Ya no existen las motivaciones para el futuro de
hace un siglo o de hace cuatro. Este presente viene marcado por un esteticismo
y una exaltación del yo para intentar destacar entre nuestra realidad; nuestra
virtualidad; nuestro lugar absoluto.
En definitiva, en esta
post-modernidad parece que no hay sitio para la sublimación, o al menos aún no
hemos logrado indentificarla.
lunes, 15 de junio de 2015
La condición y consecuencias de la sublimación humana. Primera parte.
Desde que el ser humano es consciente
de que lo es, siempre ha buscado una forma de vivir segura, donde poder
cobijarse y expandirse como animal en este mundo.
El ser humano necesita vivir bajo un
techo y cuatro paredes. Si entendemos esta proposición genérica de una manera
menos literal, se entiende este techo como lugar absoluto. Históricamente, el
ser humano no puede vivir a la intemperie ni en este mundo ni en el “más allá”.
Para ello se inventan estos lugares absolutos tales como el cielo, el paraíso,
el infierno (técnicamente es un antítesis de lugar absoluto, aunque realmente
lo es)…
Estos lugares absolutos surgen como
sublimación del ser humano ante situaciones que no puede afrontar mediante su
propia existencia. En esto se basa la historia occidental, en una serie de
sublimaciones del propio ser humano contra el ser humano.
Estas sublimaciones conllevan grandes
globalizaciones que afectan a la manera de pensar y de vivir de toda una
sociedad. Si Esparta no hubiese vencido a Atenas, Sócrates no se hubiese
sublimado debido a la situación represiva que vivía diciendo: “Si la polis no nos cobija, nos cobijará el cosmos”. Si Petrarca se
hubiese acostad con doña Laura, la poesía seguramente no existiría como existe
hoy día. Estos son ejemplos de sublimaciones trascendentales en nuestra
historia. La cultura nace por sublimación.
Por cada sublimación o serie de
sublimaciones existe, se crea o se modifica el lugar absoluto para todos los
ámbitos. Para explicar esto es mejor recurrir a las mencionadas
globalizaciones. El ejemplo de Sócrates y el cosmos daría lugar a una serie de
acontecimientos que derivan en la primera globalización que se extendería hasta
el Renacimiento. Es mucho tiempo para un periodo tan diverso, pero realmente
fue la idea del cosmos lo que condicionó la cultura y el pensamiento hasta
Petrarca y los renacentistas. Sublimar es racionalizar miserias tanto
presentes como futuras.
Durante el periodo del Renacimiento y
el Barroco se gestó la revolución del pensamiento de Kant y el auge germano en
materia filosófica, política, literaria… Goethe, Schiller, Holderling, Novalis,
Nietzsche… Esta sería la segunda gran globalización en nuestra historia
mencionando los precedentes renacentistas y barrocos.
Todo pasó del cosmos al imaginario
con Kant y esto llevó a muchos filósofos –Nietzsche, Schopenhauer- a terrenos
críticos con aquello que habían abandonado llamando a todo lo anterior, en
palabras de Nietzcshe, “la historia de un
error”.
Con esto, el concepto de lugar
absoluto cambia y pasa al propio ser humano. Pero el ser humano es un animal
simbólico, por eso las grandes construcciones como catedrales o monumentos,
obras literarias o la revolución industrial emergente durante esta segunda
globalización, son parte del cambio en el pensar, y por lo tanto, cambio en el
lugar absoluto. Se piensa que todo es un manifiesto de la conciencia o del espíritu.
jueves, 11 de junio de 2015
Contrarrevolución a la Revolución.
Opinión extraída tras leer el texto de Peter Sloterdijk "Última salida: indignación".
Actualmente la brecha entre la clase política y sus votantes es abismal. Hay una separación forzosa instada por la clase política para que el ciudadano de a pie no sienta preocupación por los sucesos políticos o simplemente sea algo más que comentar al comienzo del día. La estrategia de “pan y circo” actual dada por la llamada “cultura de masas” aleja más y más al gobernante del gobernado. Estos sucesos sociológicos de los que se aprovechan los políticos para seguir tomando decisiones sin contar con la opinión del pueblo, poco a poco se podría volver en su contra, o al menos eso dice Sloterdijk. Él dice que un ciudadano resignado sale caro y que uno indignado es imprevisible, y que por tanto, los mandatarios juegan en esta dualidad para seguir ellos disfrutando de las ventajas de no contar con los ciudadanos. Pues es en el hueco que deja esa dualidad, donde los ciudadanos pueden llegar a concienciarse del hecho que están siendo utilizados, que son meras herramientas del sistema post-democrático ideado, donde nace el ciudadano timótico. Ese ciudadano cansado y que es consciente de su situación y desea cambiarla. Pero, ¿podría ser este tipo de ciudadano parte de este sistema ideado? Mantener a un sector de la población en situación de ciudadanos timóticos. Alejarlos de los círculos de masas convencionales y adherirlos a otro círculo distinto. Podría ser el mismo perro con distinto collar. Utilizar la política a modo de “pan y circo”. Después del control ejercido sobre la población tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría en todas las esferas sociales, no parece tan descabellado.
En este proceso post-democrático se han dado casos de movimientos revolucionarios de dichos ciudadanos timóticos –en España el 15-M- que han acabado con representación política. Pero puede que este sistema sea conocedor de las llamadas fases post-republicanas o post-revolucionarias y las utilicen a su favor. Poniendo como ejemplo el caso de Podemos en España, es notable que el auge del partido se ha ido desinflando o más bien acomodando con respecto al sistema político del país. Ser uno más del sistema post-democrático. Quizá aún no está esclarecido, pero en mi opinión el proceso sigue en marcha y culminará con Podemos siendo uno más de la clase política.
Dicho esto, quiero referirme a que se está utilizando la propia política como círculo de masas para mantener al ciudadano timótico resultante de la indignación en un estado de “tranquilidad”, mantenerlo sereno y sin ideas revolucionarias; incluirlo en el sistema para que forme parte de él y no esté en contra de este. Simplemente una jugada más para seguir excluyendo al ciudadano de a pie para que todo según la clase política.
Sin tocar temas conspiranoicos, creo que todo está orquestado para frenar cualquier intento de revolución, ya sea armada o política. Se dan casos de ambas, por ejemplo la crisis de Ucrania o la victoria de la izquierda griega. Pero realmente todo acaba llevando a lo mismo; el sistema sigue sin cambiar tras la fase post-republicana y se debe a la visión post-moderna de la sociedad. No existen las motivaciones que existían hace un siglo o hace cuatro. Nuestra vivencia en un “presente absoluto” nos hace morder nuestra cola una y otra vez. Sloterdijk dice que nuestros gobernantes son más torpes que los césares romanos. Discrepo. Los romanos con su método de pan y circo lograron tener a la población distraída de la política. En cambio, nuestros gobernantes no solo utilizan los círculos de masas para desviar la atención del pueblo, sino que utilizan aquello de lo que quieren alejar al pueblo para precisamente eso, mantenerlo alejado. Y esto se debe a un solo motivo, a una sola pregunta; en esta sociedad post-moderna, ¿cuál sería nuestro motivo para sublimarnos?
Actualmente la brecha entre la clase política y sus votantes es abismal. Hay una separación forzosa instada por la clase política para que el ciudadano de a pie no sienta preocupación por los sucesos políticos o simplemente sea algo más que comentar al comienzo del día. La estrategia de “pan y circo” actual dada por la llamada “cultura de masas” aleja más y más al gobernante del gobernado. Estos sucesos sociológicos de los que se aprovechan los políticos para seguir tomando decisiones sin contar con la opinión del pueblo, poco a poco se podría volver en su contra, o al menos eso dice Sloterdijk. Él dice que un ciudadano resignado sale caro y que uno indignado es imprevisible, y que por tanto, los mandatarios juegan en esta dualidad para seguir ellos disfrutando de las ventajas de no contar con los ciudadanos. Pues es en el hueco que deja esa dualidad, donde los ciudadanos pueden llegar a concienciarse del hecho que están siendo utilizados, que son meras herramientas del sistema post-democrático ideado, donde nace el ciudadano timótico. Ese ciudadano cansado y que es consciente de su situación y desea cambiarla. Pero, ¿podría ser este tipo de ciudadano parte de este sistema ideado? Mantener a un sector de la población en situación de ciudadanos timóticos. Alejarlos de los círculos de masas convencionales y adherirlos a otro círculo distinto. Podría ser el mismo perro con distinto collar. Utilizar la política a modo de “pan y circo”. Después del control ejercido sobre la población tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría en todas las esferas sociales, no parece tan descabellado.
En este proceso post-democrático se han dado casos de movimientos revolucionarios de dichos ciudadanos timóticos –en España el 15-M- que han acabado con representación política. Pero puede que este sistema sea conocedor de las llamadas fases post-republicanas o post-revolucionarias y las utilicen a su favor. Poniendo como ejemplo el caso de Podemos en España, es notable que el auge del partido se ha ido desinflando o más bien acomodando con respecto al sistema político del país. Ser uno más del sistema post-democrático. Quizá aún no está esclarecido, pero en mi opinión el proceso sigue en marcha y culminará con Podemos siendo uno más de la clase política.
Dicho esto, quiero referirme a que se está utilizando la propia política como círculo de masas para mantener al ciudadano timótico resultante de la indignación en un estado de “tranquilidad”, mantenerlo sereno y sin ideas revolucionarias; incluirlo en el sistema para que forme parte de él y no esté en contra de este. Simplemente una jugada más para seguir excluyendo al ciudadano de a pie para que todo según la clase política.
Sin tocar temas conspiranoicos, creo que todo está orquestado para frenar cualquier intento de revolución, ya sea armada o política. Se dan casos de ambas, por ejemplo la crisis de Ucrania o la victoria de la izquierda griega. Pero realmente todo acaba llevando a lo mismo; el sistema sigue sin cambiar tras la fase post-republicana y se debe a la visión post-moderna de la sociedad. No existen las motivaciones que existían hace un siglo o hace cuatro. Nuestra vivencia en un “presente absoluto” nos hace morder nuestra cola una y otra vez. Sloterdijk dice que nuestros gobernantes son más torpes que los césares romanos. Discrepo. Los romanos con su método de pan y circo lograron tener a la población distraída de la política. En cambio, nuestros gobernantes no solo utilizan los círculos de masas para desviar la atención del pueblo, sino que utilizan aquello de lo que quieren alejar al pueblo para precisamente eso, mantenerlo alejado. Y esto se debe a un solo motivo, a una sola pregunta; en esta sociedad post-moderna, ¿cuál sería nuestro motivo para sublimarnos?
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