domingo, 23 de agosto de 2020

La pequeña vacación.



Cerrado por ausencia de aperturas.
Carcomido por las lentes inservibles de guardias poco adeptos.
Cargar con el juego en los hombros, por si alguien quisiera jugar,
con todo lo que pesa...

Olvido, pero de esos-que-no-se-van con las estaciones, y ahí queda.
Ostracismo complaciente en nubes desaparecidas.
Oscura esa apuesta de diez a uno, cuando el uno no es ni medio.

Los pasos cautelosos se hundieron en la orilla,
para ver cómo se ahogan los príncipes.

Los pies cenizos se mantienen sin masilla, 
para poder caer como los reyes de su pedestal.

Los peces coronados se bajan de las olas,
para poder flotar como los valientes.

viernes, 21 de agosto de 2020

Para cuando todo se disuelva.





Para cuando todo se disuelva,
los rascacielos llegarán antes a su destino.
Las oficinas dejan de ser ventanas iluminadas.

Para cuando todo se disuelva,
las marquesinas únicamente habrán separado una parada de la siguiente.
Los buseros seguirán sin dar el cambio y los asientos buenos estarán cogidos.

Para cuando todo se disuelva, y empeore,
el color del crepúsculo dejará de ser rosa y dejará de importar,
y los cigarros únicamente marcan el camino a casa.

Para cuando todo se disuelva, y no haya más que fango,
los besitos serán marcos bonitos para otras fotos,
las mañanas ya no empiezan al salir el Sol.

Para cuando todo se disuelva, y sea definitivo,
habrá de llover sobre las estatuas para bañar lápidas,
habrá que ser barro, y disolverse con la tierra sobre la que se lloró.

jueves, 18 de junio de 2020

Volante.



--Volante--

Tengo claro que las palabras sólo están, y nada ocurre entre letras.
Una frasecita maltrecha lo manda todo al traste, como cuando las cuerdas de las guitarras tararean esa melodía, 
asociada a una sentencia marcada en tus falanges.
Sublime la estela magnética que nos sostiene cerca de los pechos rotos, cayendo en la espiral de cristal, 
sumergida ésta en un tanque sin munición. Y explota.
Los pequeños fragmentos se dejan ver en los círculos coloridos, perfectos. Chocan entre los dedos, y las heridas cicatrizan en forma de musgo verde y húmedo. 
Como ese ángel valiente asintiendo desde las alturas más inhóspitas,
defenestrando un ala, luego la otra, hasta quedar desnudo para volar hacia el cemento mojado.
Las frases acaban por agotarse muy paulatinamente, obteniendo bellos esqueletos de carbón, danzarines sin pies tensos, 
sólo una amalgama de sacos rotos.

miércoles, 3 de junio de 2020

El Vigía.



Kimmo Kaivanto, Window to the night, 1972

--El Vigía--

Cuando la repetición de los días
sumergen en aguas pocos profundas
el alivio y los ánimos, el quicio
de las manos que asumen responsabilidades,
como las barandillas en los puentes.

Unir en verbo lo que el verso esconde,
esto no es mío,
sin naciones ni nombres,
como el truculento bajar de mis yemas
por tu cintura, crujiendo palabras y suspiros,
entre metáforas y puntos sobre las íes.
Tenía tantas canciones que mostrarte...
se quedaron en el tintero
burbujeando tinta negra.

El viaje largo, pesado
pasando su filo por la piel del cuello,
una obsesión en bloque,
admitiendo que me encantaría que tus respiros
fueran carreteras, señales y autobuses.

Pasan los días. Desde mi puesto de vigía,
observo siempre el mismo par de nubes.
Imagino lo evidente, y ellas se ponen una sobre la otra,
sin tocarse,
mientras el sol cae
mi puesto de vigía ahora es
como un nido de cigüeñas.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Purguita de noche.



Foto by: myself. Algún lugar de Salamanca (2016)

--Purguita de noche--

Grandes epopeyas aburridas, 
contagiosas bajo el yugo de una lápida que desaparece con tu nombre, tu fecha y motivo. 
Cada folio escrito, arrugado por motivos y dispares acometidas de tus ojos, tu olfato, tu piel. Sin traer los papeles firmados que me pediste, atestiguado por notarios con alas, colgados y alados pero clavados en tablas, como un señor con boina calada hasta las orejas, dando lecciones de humildad, pero estos caballeros no llevan boina. 
Colocan sus palabras como si fuera tapial de los antiguos, pero con colores y formas modernas, no hacen sino acaparar lo indeseable de los deseos. 
Y el ahogamiento del ego nunca debe sublimarse ante el propio ego. 
El gran valor de esas pequeñas cosas no es distinto de aquellas que son inútiles, sólo son más bonitas… 
Si ellos quieren arderán por sus atrocidades antes de ser acusados, antes de que les claven en cruces. No vaya a ser que nadie les entienda antes de hacerse creer. 
¡Qué poco he muerto hoy! 

martes, 19 de mayo de 2020

No digas nada a la paloma.


Night Landscapes by: Jana Sokja.

~ No digas nada a la paloma ~


Asegurada en los brazos no llora, sino que socorre.
Agradecido compadezco sintagmas que no existen,
nada más que para ella.
Anclado en las sábanas y en las sombras de linternas en madrugadas. Entonces en el revoltijo saltan los grillos, cri, cri, ya se sabe.

Amantes silbaron pasodobles una vez, en almohadas sobre heridas sangrantes en brazos de Trilce. Nada que ver con las costumbres de pijamas, paseos y desnudos; ni con los arcos del soñador poeta que emite suspiros en diferido, porque vida le queda poca.
Palabras y el baño de lamias que ayudaron en las pesadillas.

No cierres las comisuras,
que asomen los versos bonitos.
Saca la lengua endurecida
y di:
te doy y te quito.
No me digas que no sabes,
no de mí, no de ti.
No la vista desde la ventana,
ni los besos blancos, tiesos como un encinar.

lunes, 18 de mayo de 2020

Lady Daydream.


by: Fazerdaze

~ Lady Daydream ~

Pretendo hablar, pero se calla y llora, 
como la Storni el día de la playa.
El interior, la prosa suave del ahora diluido, 
siempre deshecho, luego presentado como alimento para pobres, todos callados como las gárgolas de Salamanca.
Nunca llega la hora ni quedan relojes de manijas templadas,
dispuestas para un orden sin conocer.

No cierren comisuras
Quiero llevarte allí, cerca de los mausoleos desde donde llegan los graves.
Trilce, oh mi Trilce, patina en la pista, arrastra los haces de la bola en el techo,
extraño planeta blanco y multicolor.
Las mutaciones bien podrían ser mutilaciones, sumen o resten.
Estoy cansado de la imagen del océano vencido que nos separa,
de recorrer una y otra… Pues eso.

Pero están ahí esas lamias terroríficas,
ayudantes, motivadoras de tanta fantasía maligna.
Luchando por encontrar aire y cazarlo en algún monte con neones.
Las líneas se suceden entre saetas que suenan a fado.
Quejíos empoderantes de bares con césped recién cortado,
con ese olor tan particular…