Morimos con cada palabra
y ventilamos nuestras lenguas. Un estado emocional que defina mi suelo para así
palpar el aire de aquel horizonte; de aquella página escrita a fuego en mis
ojos. Me vuelve loco la idea de pensar en el olvido de todo lo que ha pasado.
Si me asomo en el espejo aún me pongo nervioso y vuelvo a soplar la silueta de
tu nariz. Un beso sería la divina condena. Los años pasan para los soñadores y
las horas pasan para la gente como yo. Bendigo el mundo en el que habito.
Me acabo de pasar por tu blog y quiero decir que me gusta tu poesía. Tienes un nuevo seguidor con ganas de leer más.
ResponderEliminarGracias! Espero estar a la altura de las expectativas :)
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