No me apetece en exceso escribir poemas ahora mismo.
Ni siquiera sé ya qué es un poema o qué no.
Lo único que puedo hacer es colocar y espaciar, marcar un
poco, el ritmo.
Qué basura oye. Ahora la prosa me parece más completa.
Creo que en diez años me dará por releer folletos de antros franceses,
por algo que dijo Mallarmé en no sé dónde.
Siempre se me acaban encriptando y crepitando, decapitando, bueno bueno,
un jueguecito de palabras, como Pulgarcito dando citas de Dostoievski con
libros bajo la cama.
Bueno, esa última estuvo mejor.
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