En
el corazón
un
avión protagonista que sube
pero
no avisa, a no ser
que
tengas la razón.
La
canción no llega para premisa,
de
la cornisa, de esas que nunca tuve.
Ni
tendré.
Por
eso del ayer y del amor al mejor postor.
La
perdición,
un
corazón suave que de suave se consume,
pero
no como él sabe sino por la emigración
de
sonajeros que enteros suenan por donde anduve.
¿Quién
sabe la ocasión en que la reprimenda al corazón,
se
sostenga por esas cuerdas de la razón cuerda
pero
que para morir, sostiene y mantiene a la sangre
que
la sustenta? Sin más, ¿quién es el traidor?
¿Y
por qué el olor de la muerte sabe a menta?
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