Tu piel sombra se esconde
bajo farolillos de aceite, y no la encuentro.
Decías que no sangrabas pero
oh dios, lo estás haciendo. Sé que es mentira
pero
la poesía es fe, de algún tipo y nomenclatura,
prohibida como delito.
Bolsas rotas de letras menguantes por el suelo,
versos míos pero tuyos, vieja fórmula,
como las piedras en tus bolsillos.
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