viernes, 8 de noviembre de 2019

Sólo un vistazo.




La barandilla sigue prieta aquí arriba.

No preocupa el viaje al viajero,
en esta atalaya de ramitas, barro y saliva que he ido coleccionando.
A punto de caer, la trinidad arriba eclosiona,
esas ninfas y angelitos se dejaron caer para sostenerme.

Poco puedo volar, las alas las perdí
cuando salió el sol una mañana y se hicieron de piedra.
Fue cuando salté. 
Ahora camino pesadamente; las alas tocaron antes el suelo que mi cuerpo.

Ríos que ha hecho suyos... solo por si acaso.
Seguí la piedra dando marcha atrás
con el dedo ennegrecido tras ocho intentos, y no prendía.
Esta rama está muy húmeda y la dicha es humedal.
La tinta que se derrocha y que cambia de mano en mano. 
De boca en boca.


No hay comentarios:

Publicar un comentario