sábado, 4 de agosto de 2018

Diarema V: Las palabras justas.

Vengo sin motivar hoy.
Ayer fui de fiesta y tengo el cuerpo regular.
Ayer fui de fiesta
y las palabras se me siguen escapando.

Qué decir si te faltan las palabras exactas.
Comentando con un amigo que cada vez
es más difícil llamar a alguien amigo.

¡Ay! la amistad tan codiciada y desperdiciada.
Pero a los que la desperdician,
que les jodan bien fuerte.

Y es que es verdad.
Ahora estoy descubriendo
gente maravillosa, que antes
podían no ser nadie. Ya ves la crueldad.
Me pregunto si será así siempre.
Si se te olvida tan rápido.
Si por una cuestión de mojar el churro
hay personas que se apuñalarían en el vientre.
Sea dinero, sea intereses sin mostrar, ocultos.
Esos, unos tristes.
Este es un ejemplo, escoged el vuestro.

Para los que os merecéis amistad
pero no la tenéis, o no es como esperabais. aguantad.
No os canséis, sois amantes de la vida y lucháis por ella.
Sin condiciones, sin intentar dañar a nadie.

Hoy este poema se lo dedico a los míos, sean quiénes sean.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Diarema IV: El pequeño gran Jack Daniel's.

Vaya si se estaba bien
allí escuchando la fuente
a lo lejos. 
Llegó el señor de Plasencia.
Esta vez me pidió tabaco de liar,
ya convenimos que no me pidiera industriales
porque esencialmente son mejores.
Creo que tengo una ligera obsesión con el humo, el tabaco...no hay otra manera.
La otra es disfrazar al placentino hasta que sea Duque de Riversville. ¿Ves? es fácil.

Lo difícil comienza cuando a tragos profesionales se pimpló
unas tres latas en quince minutos.

Esta vez me pidió tabaco de liar. Por supuesto le dí.
Cuando subo la mirada, se ha levantado de su banco.
Viene hacia a mí.
- Toma, muchacho.
Veo como arrastra sus deportivas a diez euros con pesadez hasta que me alcanza.
-Hombre, no hacía falta- sonrío levemente, no hace falta más.
Le dije un gracias y le dí cinco industriales, a la mierda el de liar.

Pienso abrir esto nada más publique este poema. Un saludo para los placentinos del mundo. Salute.



martes, 31 de julio de 2018

Diarema III: Fumando en un parque de Carabanchel.

Desde que empecé a venir a Madrid, voy por las mañanas y algunas tardes a un parquecito muy verde.
Está cruzando la calle y unos cuantos restaurantes. Siempre me llama la atención el comedero búlgaro, rumano, eso rezan los carteles.
Busco un banco libre con sombra, esto último indispensable.
A veces está el señor de Plasencia que siempre me pide de fumar. 
Normalmente algo le doy y me da las gracias. No es muy hablador, esto está bien.
Debe saber que mi gesto es caritativo y penoso al mismo tiempo.
No se sienta a mi lado pues sería incómodo, pero me mira y asiente y sonríe y bebe del litro de Argus.

Yo me acabo lo que llevo encima
me levanto y marcho al piso
a ver si se ha despertado ya la dona.

A veces, bajo y el parque está vacío. Ahí es cuando disfruto. Leo a gusto y fumo a gusto
y no hay placentino que valga. Suelen pasar muchos perros con sus dueños bien atados.

Llegan
hacen lo suyo,
se van.
Algunos lo dejan,
otros no. 

Yo me acabo el capítulo y lo que llevo encima,
quizá me enciendo un cigarro, sólo porque se está bien.
Me levanto, marcho al piso
y ahora suena música al abrir la puerta del piso.




No Vacation - Yam Yam.


lunes, 30 de julio de 2018

Diarema II: El ventilador no es suficiente.

Es ya por la tarde
y esperaba algo así.
Calor tengo un rato
pero me acompaña
un ventilador.

No es muy grande, lo suficiente como para que por las noches tenga que arroparme o arrimarme.
La cama es más pequeña que el ventilador, lo prometo.
No os imagináis.
En el fondo me gusta pensar en la suficiencia de las cosas. Se me fue el santo al infierno.
Con este ventilador es suficiente.
Con ella me sobra para mil folios más, que son muchos, de verdad.

Aunque ahora mismo estoy un poco asqueado porque hasta respirando sudo.
Soy una persona de esas sudorípedas. Me gusta inventarme palabras, a veces.
Me suenan a que sí. Luego a que no. Después pienso "que le den" y la pongo y tan felices.

Estoy tecleando un poco enfadado porque parece ser que con este ventilador no es suficiente,

y me están empezando a sudar hasta las muñecas. Mira, que le den, y lo pongo, y tan felices.




Biig Piig - Perdida.


Diarema II: ¿Qué habrá de comer?

No dormí en toda la noche. Lo logré cuando la dona se marchó a trabajar. Tenía la cama para mí, en soledad. De repente noté los cigarrillos caer, así lo digo. Sentí como caían en cascada a mis pupilas y plas, y ella con su champú en spray, tantas prisas y yo me quedo dormido justo cuando deja dinero en la mesa, que vaya a comprar y coma.

Me quedé algo dormido cuando se cerró la puerta y el piso estaba en soledad. Lo primero que pensé "¿Qué habrá para comer?"

Veo el dinero en la mesa. Ahora debo contestar a esa pregunta mientras me pongo los pantalones, una camiseta que hay a los pies de la cama, y coloco mis chanclas marrones y duras como un jefe final de ya se sabe el juego, y marcho al Hipercor:

allí hay aire acondicionado.

viernes, 13 de abril de 2018

Poeta de pacotilla.

¡Qué pesadez contra tan poquito! Incluso las palabras se quedan cortas si en ese momento intentara escribir o descifrar cada elemento de la Poesía que se me ofrece.
Quizá no fue suficiente por parte de ella que ahora apenas le hable en otros idiomas. 
En alemán, quizá inglés...
Me llaman poeta de pacotilla, añadido en listas a otros menos poetas y más personas, mejor gente seguro, o yo qué sé.
Ella, que de por sí me concede Poesía;
Poesía era la luz azul que resplandece en el nórdico y el ruido del horno calentando la cena, al fondo. Saliendo de la habitación.
Pese a eso no se guardan rencor las poesías y sus poetas; las poetisas y sus poemas.
Poesía era una púa de una guitarra.
Poesía son paseos y encierros a gran escala en habitaciones con luces reducidas.

Aunque encierres la Poesía en un Búnker tan grande como una ciudad,
como sus murallas,
sus palacios,
entre poetisas y poetas,
el viento acaba llegando,
tibio,
arrastrando tras de sí la tempestad del folio el blanco, de recorrer estanterías en Diciembre...

Encerraré estos cofres en algún sitio.
Cerca de un Búnker de Poesía, nada menos.

De poemas,
de eterno retorno...

miércoles, 24 de enero de 2018

La charca (Sonetos)

Cae en el charco fulminante la gota
que colmó el lago, y sus bestias.
Salieron al encuentro de una rosa
allí, posada junto al barro, mustia.

Vivir fumando cenizas, derrotas.
Claman lágrimas, rimando molestias.
Desistir los cortejos en prosa
siendo la flor que el poeta enmustia.

Las garras merecedoras
rasgando el cielo rojo
cumpliendo con su deber.

Llorando ácido otrora, 
cuando el hinojo
se coló en su haber.