en verano y a la llovizna cuando el frío.
Puedo narrar las hileras de arbustos, los bancos,
las fuentes que han resonado
bajo la cúpula del parquecito debajo de casa.
Y la imaginación vuela,
y los colores cambian,
la imagen pasa por el aro del tiempo.
Un correr de persianas,
mirando fachadas grises
un ruido recorre el vacío
hasta la grava, para perderse en mi bolígrafo.
¿Recuerdas llegar a casa, ser valientes y dormir después?
Sin despertares hasta por la mañana.
Miro las ventanas aleatorias
de bloques alejados,
por si apareces en alguna con luz violeta
o con el destello de algún neón cercano,
chocando contra el cristal abierto,
allí donde tu nariz descansa.
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