domingo, 1 de noviembre de 2015

Dioses y lágrimas (Aquello por lo que llorar) (perteneciente a "Lo que no dijo Rimbaud").

Que los cuidados angostos siembren en la finura de tu esbeltez tal dominio, que las fauces más feroces sean incapaces de hincar el diente. La pobreza del alma precede a la pobreza que engendra dioses. Esos que rigen nuestras vidas incluso cuando dormimos. Aquellos que beben nuestras lágrimas y las vomitan como esputos sobre nuestros rostros.
Ahora que el control de aquellos cuidados que te atormentan la cara ha llegado a su fin; da la bienvenida a un nuevo mundo donde platicar contigo se torne algo irrespetuoso y malicioso.
¡Veremos a ver cuánto tardas en hacer bajar a los dioses a por tus lágrimas! La predisposición es la misma. Pienso que cada palabra es media lágrima o una lágrima dulce.
Llamémoslos pues y que nos dejen secos y marchitos. Porque es eso lo que estás consiguiendo. No vamos a ningún sitio ya que el maldito camino está inundado.

La pobreza del alma precede a la pobreza que engendra dioses.
Y tú has conseguido que los dioses hayan muerto ahogados…

miércoles, 28 de octubre de 2015

Agonías y Maravillas. Final.

Un lugar y un momento, todo unido en una misma danza. Tus ojos, tu cintura… Ojos inocentes y suplicantes que suplican que los entienda. Ese lugar y aquel momento. Una puerta detrás de nosotros, tierra en los pies y abrazos eternos. A ojos de un balcón de hierro frío. No importa lo que hay allí abajo. Me importa no bajar las escaleras para volver al camino. Soltarte es dejarte ir; alejarte de mí mientras marchas allá donde duermes. Ya no importa. Ahora es mi yo suplicante el que canta el recuerdo del suplicio. Bajar al mismo tiempo y mirar atrás. Verte desaparecer tras las verjas de aquella esquina y desviar mi mirada al asfalto. Dejarte ir. Manos, último suspiro… y mañana será otro día.

sábado, 24 de octubre de 2015

Agonías y Maravillas. Parte 9.

Todo tiene escrito su destino y estoy en busca de sorpresas. Ojos cansados tras un verde sincero. Carisma trágico y besos complacientes y rebeldes. Ahí es donde la vuelta de más se nota; es entonces cuando se abren las alas y hacen frente al humo que nos invade. La sonrisa es el son del alma o eso dicen. Las palabras ya son pasado y los hechos ingénitos. Ser débil ante la persona que se siente débil y te necesita. Tú necesitas que el mundo beba contigo, te acompañe cada noche y duerma contigo. Porque todo tiene escrito su destino…

domingo, 18 de octubre de 2015

Agonías y Maravillas. Parte 8.

Siento deseos del brillo de ese amor gaseoso e intangible pero que está ahí. El corazón en un puño. Los ojos frente al filo del folio, a punto de tocarse para que ambos sangren letras recordando así que ambos pueden sangrar. Penas que guardan cada falange y jaulas para aquellas fobias de aquellos que escriben. Efímera pluma que gotea pasado, recuerdos y canciones que es mejor no escuchar…

lunes, 12 de octubre de 2015

Agonías y Maravillas. Parte 7.

Morimos con cada palabra y ventilamos nuestras lenguas. Un estado emocional que defina mi suelo para así palpar el aire de aquel horizonte; de aquella página escrita a fuego en mis ojos. Me vuelve loco la idea de pensar en el olvido de todo lo que ha pasado. Si me asomo en el espejo aún me pongo nervioso y vuelvo a soplar la silueta de tu nariz. Un beso sería la divina condena. Los años pasan para los soñadores y las horas pasan para la gente como yo. Bendigo el mundo en el que habito.

jueves, 27 de agosto de 2015

Agonías y Maravillas. Parte 6.

Notas dispersas entre las hojas de un verano caluroso. En mis pies; frescura tierna de vagos recuerdos que ahora me asombro reconociéndolos. Cada noche una hoja que cae allá donde se junta la arena y la roca; allá donde el frío nos abrigue y las altas copas de los árboles nos expongan a las constelaciones.
-Hace frío… vámonos a casa.
Silencio. Ahora el camino helado me toma de la mano.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Agonías y Maravillas. Parte 5.

Repleto de estrellas, el cielo llora vino y whiskey. Contradecir al tiempo y a mi sed. Dibujar el final, sentenciar el final y volver a tener alas. Reloj que marca al soldado caído y al día muerto. Música, alma y cemento ocre. Cazar violines entre el mar rosado; latido marcado y paso dubitativo.
Morir en las notas de esa música celestial que sale amplificada por la voz de alguien que no siento. Con el tiempo todos nos hacemos poetas y escribimos versos parecidos a los que yo escribo, solo que algunos no lo escriben y se ahogan. Se ahogan entre letras sin tinta.