miércoles, 29 de abril de 2015

Agonías y Maravillas. Parte 2.

No soy capaz de mirarte a la boca, parece multiplicada por cien labios y cien besos que se comen entre ellos. Pido orden y locura a partes iguales a cambio de un acorde menor. Solo pido eso para así demostrarte que amar no es solo beso y labio; demostrarte que música y alma están de mi lado.
Cada beso es una cuerda que desea ser afinada; cada cuerda, poesía; cada luna, una canción y cada ocaso una inspiración que se evapora que torna naranja para abrir la ventana mañanera que tus labios y tus besos multiplicaron por cien.

martes, 28 de abril de 2015

Mi pequeña sequía todo este tiempo.

Levaba mucho tiempo sin subir nada, pero he pasado una época más lectora que escritora. Aún así algo se fue haciendo cosillas y muchas ideas fueron plasmadas en papel. "Agonías y Maravillas" va a ser lo que vaya subiendo estos días. Hoy subí la primera parte de diez y decir (aunque a algunos le importe más que a otros) que vuelvo a escribir. Como siempre gracias de antemano a quién se moleste en visitar mi blog y que cualquier apoyo es bien recibido, por mínimo que sea. Ahí os lo dejo.

Agonías y Maravillas. Parte 1.

Nada más que el amor que nadie cree por locura, olvidando sentidos por cantos de magia. Realmente es la vela la que arde y el tiempo lo que sufre. Prosas contundentes que el vuelo y el aleteo de la mente procura. El alcohol hacer ver sonidos que el sueño no permite que descubras. La locura olvida y se va por la puerta más lejana. Porque nunca voy a olvidar lo que he vivido, porque el sol sienta bien tras llorar a la noche y sus estrellas; estrellas que dan cuerda a mi mente cuerda para volcarme en insomnio, a modo de guía en el disparate.
Por eso mi mente es espina y yodo que irrita; por eso mi vida es quiebra y amor, una cosa lleva a la siguiente. Fundido en aquello que duerme con nosotros. Soñar con un grifo de agua salada y beber de allí una, y otra, y otra vez…  Otra vez más el vientre tierno, el corazón beodo y mi cabeza de seda.

viernes, 13 de febrero de 2015

Niebla, Tinta y Tiempo.

Desde lo alto de un bolígrafo.
Desde la vista cansada de un poeta
se contempla en su esplendor -bueno o malo-
la niebla sobre un parque verde.

La desvergüenza de contar un beso,
desvergüenza de contar un cuento áspero,
ese cuento sucedido una vez y recreado mil veces
por cortinas de hierba blanca -por eso de la niebla-.

Mantengamos una distancia elegante, Tiempo,
y oblígame a bajar de mi péndola o a arreglarme la vista.
Tiempo es lo que pasó y no lo que continúa.
Avanzar entre la niebla y sentir el frescor del pasado;

respirarlo, morir en cada bocanada, arrojarme
desde la punta ahora sin tinta de este cálamo
y traspasar la niebla para volver a caer
en el esplendor de aquel parque verde.

jueves, 5 de febrero de 2015

El viajero.

El viajero de sombrero ancho,
de vaso hondo y mirada turbia.
Pasos de gigante, huellas de titán
y poderoso semblante que acuña
suspiros por cada paso que da.

Hunde el vaso en un río bravo.
Bebe de él -no del vaso, sino del río- y lo hace suyo.
Aprovecha la lluvia y el amor de una dama
que solo le escucha hablar sobre un hondo vaso
y un río peligroso acostado en el suelo raso.

No le preocupa el viaje al viajero.
Solo escucha el tren del próximo trayecto llegar,
vuelta a lo mismo y un candil se apaga en un vagón vacío.

Aún guarda un poco de ese río.
Guarda un poco de cada río que ha visto y saboreado.
Ríos que ha hecho suyos... solo por si acaso.

miércoles, 28 de enero de 2015

Soneto IV.

El sonido doloroso del viento
que perfuma con besos tu olvido,
anuda a mi cuello somnoliento,
penas y pensamientos prohibidos.

Dichas penas me dejan sin aliento.
Dichos pensamientos están sumidos
en una vorágine de sentimientos,
ahogando mi corazón herido.

Corazón que renace con más vida
de este sonido que ya no duele.
Estoy libre de ese viento tirano,

estoy libre de la pena obtenida,
libre para que mi cabeza vuele
por barrancos cercanos a su mano.

domingo, 25 de enero de 2015

Derrelictos de la lluvia y una calle estrecha (en colaboración con Gonzalo Mariñas)

Una calle estrecha para dos no puede cruzarse acompañado.
Se deduce engaño.
Respiras sin espacio,
sin lágrimas para ofrecer a una noche desconocida.

La caída del agua sobre nuestras cabezas desnudas
y los resbaladizos adoquines se adormecen;
adormecen nuestros pies, enriquece el humo del cigarro
y de tu beso en mi espalda.

Labios mojados sobre prendas  empapadas.
Miro al frente y mis ojos ven humo sobre mis párpados,
ventanas entreabiertas por el frío buscando un derecho sin hecho,
acompañado de la letra desnuda sobre la voz, tu pelo.

Asiento a la búsqueda de tu cintura.
Acaricio tu oreja en busca de un susurro
salido desde tu interior más profundo.
El cigarro yace en el suelo y soberbio se apaga.

Cada chapoteo dado en este baile que nos cala,
nos acerca a la dura caída de nuestras cabezas;

una calle estrecha para dos, una pared mojada para ti primero,
para mí después;

Y finalmente, un beso sobre el que caer cuando una calle estrecha,
se deja seducir por los derrelictos de la lluvia.