domingo, 7 de febrero de 2021

Los nombres.




El malherido en el combate tiene l
a suerte necesaria, como el error de una flecha mal lanzada. 
El tormento de un solitario y sus consecuencias, dulces compañías eternas en días azules. Salven al pecador y destruyan el pecado. Derrumbemos al infinito, saltémonos la semilla. Quiere estar malherido, tener suerte durante el tormento.

Vivencias necesarias para ser persona. No más que vivir, qué simpleza.
No queda clara tu objeción a vivir, Amarilla vida evocada en mal común, no miremos más.
Provisto de luz y tú arrojas Negro, ¿por qué?

Hojas marchitas y ennegrecidas, siendo una criatura malvada, sin nada más
que amor y odio. 
El baile con el azar. Maravilloso deje vital ininterrumpido que conduce hacia cualquier ente amado. ¿Qué dados he tirado para verlos así?
Todo confluye lo suficiente como para dejar de llamarlo herida.
Eso tiene otro nombre...



martes, 2 de febrero de 2021

Tragaluces.




Esperaba que aquello que palpita siguiera ahí, cuando el tragaluz choque con el cielo de mi paladar. Prefiero saber qué pensaste sobre tus heridas sangrantes, que se mueven entre ese amasijo de huesos.
Tragaluz tapado por la imagen de una cruz al descubierto.
Actores de otro momento. Vínculos de escuela dolida,
grupo formado a base de escombros que ahora forman otra nueva ciudad, bajo el mando de otra garganta.

El mirador ya no ofrece vista porque todos quieren ver, y solo ven lo que anhelan.
Un primer paso y un tercero, para llegar al alcance de cada palpitación, marchitada y cambiada por besos del mundo nuevo; en el paseo, en este mi paseo, que anuncia el veneno y su promesa. 
La mochila cargada de sonrisas que a lo mejor nunca fueron, pero yo pienso que sí;
que en mis bolsillos entonces sólo hallaba lágrimas de una sangre que no era la mía.

Mis pies duran lo que dure este paseo.
Los zapatos duran lo que dure el camino.
Dulce la tierra que piso, que anuncia el veneno y la caída en tu camino.

lunes, 1 de febrero de 2021

Pérdida en el minutero.



El abandono de las ruinas que le proporcionas duelen. Esas sucias y amantes. Fantasmas liquidados entre las piedras. Rodeados de tela de araña, brillante como el sol y blanca como las pequeñas estrellas ancladas en el subsuelo.
Tinieblas densas se despiden y aturdidas se balancean en los matorrales.
Ese jarabe que le diste divierte, nuevos dientes te deleitarán con manjares. Ahora sonríe y vete.
Se funde el dolor en privado, en atentado secreto,
en vida nacida y callada por paredes ciegas; tango perturbado, fundido.
¡Rézale y que te lo dé todo! Rezuma tiempo huido, tiempo escapado.
El que no corre vuela, el que trota nunca llega.

domingo, 23 de agosto de 2020

La pequeña vacación.



Cerrado por ausencia de aperturas.
Carcomido por las lentes inservibles de guardias poco adeptos.
Cargar con el juego en los hombros, por si alguien quisiera jugar,
con todo lo que pesa...

Olvido, pero de esos-que-no-se-van con las estaciones, y ahí queda.
Ostracismo complaciente en nubes desaparecidas.
Oscura esa apuesta de diez a uno, cuando el uno no es ni medio.

Los pasos cautelosos se hundieron en la orilla,
para ver cómo se ahogan los príncipes.

Los pies cenizos se mantienen sin masilla, 
para poder caer como los reyes de su pedestal.

Los peces coronados se bajan de las olas,
para poder flotar como los valientes.

viernes, 21 de agosto de 2020

Para cuando todo se disuelva.





Para cuando todo se disuelva,
los rascacielos llegarán antes a su destino.
Las oficinas dejan de ser ventanas iluminadas.

Para cuando todo se disuelva,
las marquesinas únicamente habrán separado una parada de la siguiente.
Los buseros seguirán sin dar el cambio y los asientos buenos estarán cogidos.

Para cuando todo se disuelva, y empeore,
el color del crepúsculo dejará de ser rosa y dejará de importar,
y los cigarros únicamente marcan el camino a casa.

Para cuando todo se disuelva, y no haya más que fango,
los besitos serán marcos bonitos para otras fotos,
las mañanas ya no empiezan al salir el Sol.

Para cuando todo se disuelva, y sea definitivo,
habrá de llover sobre las estatuas para bañar lápidas,
habrá que ser barro, y disolverse con la tierra sobre la que se lloró.

jueves, 18 de junio de 2020

Volante.



--Volante--

Tengo claro que las palabras sólo están, y nada ocurre entre letras.
Una frasecita maltrecha lo manda todo al traste, como cuando las cuerdas de las guitarras tararean esa melodía, 
asociada a una sentencia marcada en tus falanges.
Sublime la estela magnética que nos sostiene cerca de los pechos rotos, cayendo en la espiral de cristal, 
sumergida ésta en un tanque sin munición. Y explota.
Los pequeños fragmentos se dejan ver en los círculos coloridos, perfectos. Chocan entre los dedos, y las heridas cicatrizan en forma de musgo verde y húmedo. 
Como ese ángel valiente asintiendo desde las alturas más inhóspitas,
defenestrando un ala, luego la otra, hasta quedar desnudo para volar hacia el cemento mojado.
Las frases acaban por agotarse muy paulatinamente, obteniendo bellos esqueletos de carbón, danzarines sin pies tensos, 
sólo una amalgama de sacos rotos.

miércoles, 3 de junio de 2020

El Vigía.



Kimmo Kaivanto, Window to the night, 1972

--El Vigía--

Cuando la repetición de los días
sumergen en aguas pocos profundas
el alivio y los ánimos, el quicio
de las manos que asumen responsabilidades,
como las barandillas en los puentes.

Unir en verbo lo que el verso esconde,
esto no es mío,
sin naciones ni nombres,
como el truculento bajar de mis yemas
por tu cintura, crujiendo palabras y suspiros,
entre metáforas y puntos sobre las íes.
Tenía tantas canciones que mostrarte...
se quedaron en el tintero
burbujeando tinta negra.

El viaje largo, pesado
pasando su filo por la piel del cuello,
una obsesión en bloque,
admitiendo que me encantaría que tus respiros
fueran carreteras, señales y autobuses.

Pasan los días. Desde mi puesto de vigía,
observo siempre el mismo par de nubes.
Imagino lo evidente, y ellas se ponen una sobre la otra,
sin tocarse,
mientras el sol cae
mi puesto de vigía ahora es
como un nido de cigüeñas.